documentos de pensamiento radical

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viernes, 17 de febrero de 2017

OBVIEDADES








Si el paraíso está en el centro del Imperio,
Dios en Wall Street
y los santos en la Casa Blanca.
Está claro que el Infierno es todo lo demás.
¿Por qué entonces no ves el perro muerto
y cubierto de gusanos que llevas sobre los hombros?


Antonio Orihuela. Esperar sentado. Ed. Ruleta Rusa, 2017

jueves, 16 de febrero de 2017

Dignidad y valor





Imaginemos una ciudad portuaria en la Argentina de principio del siglo XX.
 Es el año 1923 y los ciudadanos de Puerto San Julián tienen miedo. Hace pocos días que han terminado los ecos de los disparos, de los gritos y de las celebraciones. Los cuerpos, en buen número insepultos de los trabajadores asesinados, cubren buena parte del interior de La Patagonia y los militares se encuentran acantonados en diferentes puertos de la provincia de Santa Cruz, en espera de los buques que les deben transportar a su base en la capital de la nación. Estamos en pleno verano y hace calor. El mar en la bahía de San Julián brilla y su belleza oculta el horror de la represión violenta del Estado.
El comandante en jefe, teniente coronel Varela, desea premiar a los soldados su obediencia y predisposición a fusilar a los trabajadores extranjeros y anarquizantes, y a petición de sus subordinados ordena visitas al único prostíbulo de la ciudad, La Catalana, para calmar la subida de testosterona que les ha producido tanto disparo y tanto muerto. Eso sí, estas excursiones sexuales serán organizadas marcialmente. 
La primera remesa de soldados deseosos de hembra ya está formada frente al burdel. Es el final de un día de sol del caluroso febrero. Un sargento les manda.  Inesperadamente, la dueña, Paulina Rovira llama al suboficial y en voz baja le comunica algo que hace que este palidezca, “¿cómo?”, oyen gritar a su jefe los militares. Y observan cómo la señora le impide el paso al interior de la casa. El hombre se vuelve, se aproxima a la fila y les confiesa el problema:
-Dice que las prostitutas no quieren acostarse con ustedes.
Los hombres se indignan. Con el premio tan cerca, ¿lo van a perder? El más arriesgado o necesitado dice:
-Hemos ganado una guerra, ¿nos van a derrotar estas putas?
Y salva el espacio que resta hasta la puerta del lupanar en cuatro pasos. Los demás se animan y le siguen, abren la puerta y en el pasillo les espera una furia en forma de cinco mujeres armadas de palos y escobas. Los hombres dudan, y ellas, sin haber estudiado estrategia en academia militar alguna ni haber realizado maniobras en el campo de batalla, saben que es el momento, y al grito de: “¡asesinos!, ¡porquerías!”, “con asesinos no nos acostamos” y “cabrones malparidos”, les hacen retroceder y cierran la puerta. Los derrotados, ofendidos en su orgullo varonil se ausentan y se van a emborrachar a los establecimientos que hay en la amplia avenida, abandonando la posibilidad de darse el esperado festín, ¿qué pueden hacer?
La Policía se presenta en la casa de tolerancia y detiene a los tres músicos que amenizan las fiestas y a las cinco meretrices. La ofensa a los servidores de la patria no se puede quedar en nada, hay que castigar como se merece esta afrenta. El paseo desde la casa hasta la comisaría constituye un acto de burla y desprecio por parte de muchos ciudadanos, que sonríen o estallan en carcajadas al observar la comitiva.
Los músicos son puestos en libertad, no son responsables de nada y además, en las fiestas nacionales actúan gratuitamente cuando se lo piden las autoridades.
Las mujeres son conducidas a un calabozo. El comisario decide  abrirles un proceso. Han insultado a militares vistiendo el uniforme y han tomado partido por los huelguistas. Para encaminarse bien y no errar, va a pedir su parecer al jefe de la guarnición militar de Puerto San Julián, el teniente David S. Aguirre. Pero este no desea que el asunto se sobredimensione e inesperadamente, recomienda al comisario que ponga a las prostitutas en libertad y que olvide todo. Caso cerrado.
Fue así como cinco mujeres consideradas por muchas personas como lo peor de la sociedad, ejercieron un acto de desagravio y justicia a los asesinados patagónicos. Cuando todos miraron para otro lugar, estas mujeres honraron a los trabajadores, huelguistas y anarquistas haciendo lo que sabían causaría más daño a los asesinos: cerrar sus piernas. ¡Honor a estas valerosas y dignas mujeres!, que se llamaron: Ángela Fortunato, argentina, de 31 años; Maud Foster, también de 31 años e inglesa; María Juliache, española de 28; Consuelo García, de 29 años y argentina y para finalizar, la también argentina Amalia Rodríguez de 26 años.


Fernando Barbero Carrasco. De guerras y revoluciones. Queimada Ed. 2016.


miércoles, 15 de febrero de 2017

EPITAFIOS






EPITAFIO DE EFIGENIO GOMIÁ, ALIAS EL SEMICOMPLETO

Aquí yace un tonto maravilloso,
creyó que haber nacido era un éxito.
No pongáis flores en su tumba.



EPITAFIO DE ELADIO MACARRA, ALIAS EL CREYENCIERO

Le voy a pedir a Dios que me ponga a su izquierda,
a la derecha debe de haber pensionados del Evangelio
y fiestas superestructuradas,

yo no quiero distraer más mi carne.



EPITAFIO DE LUIS CALVO, ALIAS EL SUFICIENTE

Aquí se encuentra bajo tierra un sabio,
cuya esterilidad produjo mucho.



PRIMERA INTERVENCIÓN DE LA ROSA

Lo único no muere.



EPITAFIO DE ALTERNO PEZ, ALIAS LA LÍNEA

Salí a buscarme a mí mismo, y ya llegué.



EPITAFIO DE MELIBEA CERVANTES, ALIAS LA SAFO

Espero comprobar que Dios no es masculino.



EPITAFIO DE GABINO SUÁREZ, ALIAS EL CONSEJO

Nacer, existir, fallecer,
ya sé cómo la nada
se divide en tres partes.



EPITAFIO DE PEDRO COLONIO, ALIAS EL BUSCA

Siempre amé la apariencia, siempre amé la realidad,
siempre amé lo mismo.



EPITAFIO DE ELVIRA SENTÁS, ALIAS LA PRODIGIOSA

Si no he sido creada directamente por Dios, a qué voy a ir al cielo,
¿a devolver la costilla?



EPITAFIO DE SINDO RUZ, ALIAS EL SITIO

La identidad es inorgánica,
la esencia es inorgánica,
la creación es inorgánica,
Dios es inorgánico,

son inorgánicos los cuatro estados de la muerte.



EPITAFIO DE MELINDO GÁLVEZ, ALIAS EL CALMO

Cuando uno está vivo está fingiendo,
uno está fuera de lo único.



EPITAFIO DE ELISA BEN, ALIAS LA NUBE

Buenos días, buenas tardes, hace buen tiempo,
me encuentro bailando en Hostia Club.



EPITAFIO DE ALBO CANZ, ALIAS EL CIERTO

¿Y para qué estuve
en el jardín con esas flores,
cuidándolas ahí, si no existen?



EPITAFIO DE AMUNDO GARÁN, ALIAS EL AIRE

Me arrebatan lo que no sirve, quedo muy agradecido,

voy a ver si vuelvo a quedar agradecido
con la identidad de la obscuridad,

por ahora, la impresión es de que he pasado de una habitación a otra,
o de que he pasado al otro extremo de lo mismo,

temo que la muerte sea una falsa promesa.




Antidio Cabal. Epitafios. Kriller71 Ed. 2016

ENTREVISTA a ANTONIO JIMÉNEZ PAZ sobre ANTIDIO CABAL

http://kriller71ediciones.com/antonio-jimenez-paz-en-antidio-cabal-manda-su-obra-y-no-sus-secretarios/



ENLACE AL LIBRO EN VENTA EN LA EDITORIAL KRILLER71EDICIONES

http://kriller71ediciones.com/epitafios-antidio-cabal/

martes, 14 de febrero de 2017

PELEAS DE BRUJOS




Peleas de brujos,
las cosas van ganando a los cuerpos.

En un mundo donde los últimos combatientes
se han entregado
y el Capital ha alcanzado sus últimas posiciones,
intentar el tiempo excepcional,
las leves acciones de la caricia,
el roce, la huella, el fragmento
y el calor que se va...

ser en exceso para la liquidación del estado de cosas existente,

eso es realizar la revolución, cada vez.



 Antonio Orihuela. Esperar Sentado. 2ª Edición (ampliada). Ed. Ruleta Rusa, 2017


lunes, 13 de febrero de 2017

AUNQUE ES DE NOCHE




AUNQUE ES DE NOCHE

El grano no ha muerto,
es ahora frágil letargo
y el poder
un miedo esperándolo.

Aun así,
¿germinará de nuevo?,
¿valdrá el esfuerzo?

El canto de un pájaro lo arrulla

¿durante trescientos años?



Antonio Orihuela. Esperar Sentado. 2ª Edición (ampliada). Ed. Ruleta Rusa, 2017

domingo, 12 de febrero de 2017

CHER FRANCINE (1)




Me dices que escriba
para que no se pierda mi nombre en la Historia,
pero en el regimiento todos son analfabetos,
escribo la misma carta cuarenta veces al día.

No tengo tiempo para nada
que no sea tranquilizar familias de jornaleros
que apenas saben firmar.

¿Para qué iban a darles instrucción,
para descuidar su trabajo,
componer libros, canciones, intrigas amorosas,
para que, confiados en su propia sabiduría,
se sintieran distintos,
por encima de su estado?

Así llevo tres años,
evitando en mis cartas el desánimo
para que la censura no intercepte mis cartas,
evitando contar nada sobre el motín del VIº Ejército,
sobre los cuarenta y cinco fusilados por rebelión y agitación anarquista (2)
sobre cómo, de una forma u otra,
esta guerra va a acabar muy pronto,
porque el malestar sigue extendiéndose
y el ejército austriaco se desintegra
y Rusia arde en la revolución aquí pisoteada
y junto a mí, occitanos, bretones, catalanes y hasta corsos
están alegres y se gastan bromas en seis lenguas distintas.

Dices que la cosecha ha sido buena,
que los bueyes están bien y el vino se vende a buen precio,
pronto volveremos a casa,
dejaremos atrás esta guerra
de la que nacerá Francia
y se morirá
todo lo demás.



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(1) Este poema está construido con fragmentos de las cartas escritas a su familia
por un soldado francés destacado en el frente de Verdún durante la Iª Guerra
Mundial

(2) A imitación de los soviets (Consejos de obreros, soldados y campesinos) que
se habían hecho con el poder en San Petesburgo y otras ciudades rusas en
febrero de 1917, durante esa misma primavera se desatan en Francia huelgas en
la industria metalúrgica y otros centros fabriles que paralizan París y otras
ciudades estratégicas, a todo ello se suman importantes motines dentro del
ejército. Todas estas acciones obreras serán enérgicamente reprimidas.





Antonio Orihuela. Esperar Sentado. 2ª Edición (ampliada). Ed. Ruleta Rusa, 2017
                                                                      

sábado, 11 de febrero de 2017

ABUELA FUENTES



Trabajó de encaladora toda su vida.

Vivía en un palacio
o en la idea de lo que puede ser un palacio
para alguien de ochenta y un años,
natural de Paymogo
y vecina de Alosno,
2.500 habitantes en plena depresión
económica
tras el cierre de las minas
en el Andévalo occidental,
una de las zonas más inhóspitas
de la provincia de Huelva.

Su casa tenía tres habitaciones de techos bajos,
su madre había muerto en una de ellas
sobre una cama plegable de esas que se hacen un tres
y donde duelen los huesos solo con verla.

En el corral, hace diez años,
su marido construyó un cuarto de baño.

Pocas cosas más
y tres fotos de ellos, juntos,
una de 1953,
otra de 1971
y otra de principios de los ochenta.

Desde que él se fue, hace año y medio,
cuenta los días para atrás,
pero se mantiene alegre
debajo de tanto trapo negro
y huele a limón,
no a vieja,
esta mujer que, sin conocerme,
me dio agua
y me regaló
una tarde
de las pocas

que ya le quedaban.





Antonio Orihuela. Esperar Sentado. 2ª Edición (ampliada). Ed. Ruleta Rusa, 2017
Fotografía de Ramon Masat