documentos de pensamiento radical

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lunes, 29 de mayo de 2017

TANTOS DÍAS TANTOS INVIERNOS




TANTOS DÍAS TANTOS INVIERNOS tantos amaneceres sin conocerte
sin tener noticia alguna (buena, mala o regular) de ti o tus aledaños
dicen que es Navidad y que entonces debemos amarnos los unos a los otros
pero yo hoy no estoy de humor ni de amor para escribir bonitos versos en tu espalda
no estoy para grandes titulares ni para amorosas exclusivas
no seré hoy el principal protagonista de tu vida ni tu windows
ni quiero hablarle de hombre a hombre a tu contestador
ni decirle mentiras piadosas al oído a tu melancólica blackberry
porque se me está cayendo a tiras la alegría la mirada y estoy hecho jirones
y no me llega la camisa al cuerpo que ya no es ni cuerpo del delito
porque todos los sueños que tuve se los ha llevado el viento del desánimo
se los ha llevado en volandas el vendaval de los penúltimos adioses
mi nombre está a punto de engrosar la interminable lista de los desaparecidos
y tú llegas con una promesa en la boca y también con un disparo
y leo en Lenin que tu boca es la dictadura de mi proletariado.


Manuel de la Fuente Vidal. Las naciones del llanto. Huerga & Fierro, 2016

domingo, 28 de mayo de 2017

ESCRIBIR




                          
     “Existe a menudo una lógica oculta, más grande
         y compleja que la lógica del sentido común”.                                                                                                                                                                                              Richard Réti
Uno escribe para dejar constancia
de que existe en un lugar propio
que se construye con las vigas del pensamiento,
se pinta con la sangre de las emociones
y se hornea con la música del ritmo del poema,
artilugio de aire fresco,
girándula encantada de las horas.
Es vivir más cerca de uno mismo
con las ganas de nombrar lo que te importa.
Para servirlo en el texto impreso y así dejar
constancia de la verdad que profesas
que se talla con las manos,
o de la mentira propicia
que necesitas recrear para vivir.
Amasar el barro que conjuga
la idea que ha de nacer,
darla a luz y recibirla.
Es una forma de existir para uno
mismo al renombrarse.
Callar lo que no debes decir,
y abrir lugares imposibles
para hacerlos tuyos.
Es otorgar al verbo ese lugar preciso
que hace mover mareas en las playas
del crepúsculo.
Uno escribe para encontrar lugares comunes
llenos de un aroma inesperado,
lugares también como armas blancas
que rasgan la coraza que aprisiona.
Escribir para poner los versos entre sones y gentes,
en el ritmo más tuyo que te ayuda a respirar.
Para restablecer el orden impreciso del pulso,
para enseñar a los niños el valor
del agua fresca, de la lluvia.
Escribir para dejar de contar las cicatrices,
para corregir las faltas de ortografía
de los días cotidianos, para olvidar
la falta irreparable… y los imperdonables
errores que jamás quisieras confesar.
Para que los versos de las noches difíciles
se pierdan entre barricadas de razones.
Y las páginas en blanco se tinten del rojo
de las flores y de las preguntas que liberan.
Porque los dedos son raíles para tus ojos,
tus oídos y la música de lo dicho en papel.
Invitan a viajar sin moverte de tu casa.
Tomar aviones, surcar cielos desconocidos
y reposar entre los versos,
líneas blancas que arrullan tus razones
ahora exhaustas.
Dedos como embarcaciones
para surcar mares desde la butaca de trabajo.
Escribir el dibujo que no puedes hacer
en la espalda de tu amante.
Acortar las distancias de las sábanas desechas
y de los besos que faltaron a la bahía.

Teresa Ramos

La conjura de las letras
Ganadora XXXVIII Certamen de Poesía
"Rafael Fernández Pombo"

Ilustración: Ben

sábado, 27 de mayo de 2017

2 poemas de OMBLIGO, MUNDO, RAÍZ de IRIS ALMENARA



EL ÚLTIMO ABRAZO  

“Quidquid luce fuit, tenebris agit.
[lo que estuvo en la luz actúa en las tinieblas.]” (Nietzsche)


Tienes alfileres en los ojos
y se me clava tu mirada.

Podríamos ser dueños del infinito
pero preferimos amar
y así descalzos de fe
romper las alambradas
que nos separan del sueño.

Cruzo la ciudad en un autobús
abarrotado de anónimos
que en silencio peregrinan
a su muerte diaria.

Quiero tocarlos
quiero darles un abrazo de anónimo a anónimo
quiero decirles que no se preocupen
que vamos a morir
pero que todo esto servirá de algo.
Quiero promover amor,
 para que inhalen vida.

Pero hay algo que no me deja.
Parece que llevamos una señal de stop cosida  en la frente.

Veo sus cicatrices.
Me las veo todos los días en el espejo.
El agotamiento cotidiano es como un árbol obligado a crecer en cemento.

Escucho los llantos de un bebé,
las persianas están bajadas.

Cada lunar de tu cuerpo
es una galaxia.
Exploro las constelaciones de tu espalda.

Aforismos que dan vida para luego quitarla.

Hay tantas formas de amor
como calcetines perdidos en la lavadora.


Incluso hay personas hechas de arena
que se aman entre sí
hasta que el viento las barre.

El polvo vuelve a ser polvo.

Transformo quemaduras en tatuajes.
Pensamientos en palabras.

Somos la magia de Cortázar,
la sordera de Beethoven.
El cuchillo afilado que todo lo corta.

La ventaja del poema es que
siempre hay tiempo para tachar.

Me gustaría hablar de tantas cosas,
de tantas neveras vacías.
De amor en conserva.
Cualquier día aparezco envasada al vacío
para darte un último abrazo.



Hace tiempo que no nos miramos a los ojos.

Sudoración
temblores
espasmos
taquicardia
actitud agresiva:
Hipoglucemia.

A veces solo me ducho
para quitarme el polvo de tres mil años
que se han acumulado
sobre mi espalda de MUJER.

Siempre gustaron las personas sin rostro,
con la cara difuminada.
Porque cuanto más diluido está todo
más veo lo importante.
La soledad son los domingos cuando la cama no se hace,
cuando tienes un vaso de agua en el fondo de tus pupilas.

Cuando te rompes como un árbol para ser papel.
Cuando te rompes como un animal de feria exhibido.
Cuando te rompes como un cristal viejo, una botella usada.
Cuando te rompes como un insecto agonizante.
Cuando te rompes como una silla coja.
Cuando te rompes como la cuerda de un violín.
Cuando te rompes como la niña despojada de su himen.
Cuando te rompes como la casa vacía después del desahucio.
Cuando te rompes como la bofetada del viento en toda la cara.

Cuando te rompes como el océano chocando contra los barcos, las rocas, chocando contra todo el mundo.
Porque el mundo es muchas cosas.
El mundo son muchas personas.
El mundo, está enmudeciendo cada vez más chiquito pero hay que ver como pesa en los bolsillos de aquellos que todavía tenemos conciencia.



Iris Almenara. Ombligo, mundo, raíz. 2ª Edición. Ed. Babilonia, 2017


























viernes, 26 de mayo de 2017

6 poemas de OMBLIGO, MUNDO, RAÍZ de IRIS ALMENARA




“Considero que mi cuerpo es un instrumento,
no un adorno.” (Alanis Morissette)

DAÑOS COLATERALES



Hoy no he muerto como de costumbre,
elevo los párpados hasta la incertidumbre.

Pañuelo de papel arrugado, necesito tu mano.

Neruda llora en mi cuarto
con versos en los párpados colgados del techo,
que no dejan de bramar histéricos un sollozo ensordecedor.

La madurez no existe, son los padres.

La supervivencia es crucial.
Y tú no vas a ser un obstáculo.
Porque solo eres algo que yo he generado
Y ya es hora de que desaparezcas.

Tenemos que renunciar a ciertas cosas
para dejar de estar y empezar a ser.

La radio se apaga y la humanidad envejece.
Lloran los payasos, gritan los mimos.
La cuchara está vacía,
y a mí se me ocurre engullir hasta la última bala,
para convertirme en daños colaterales
de un estado basado en liberalismo económico.



                                                                            ***


Tu boca, mi boca.
Lenguas crucificadas en el auxilio de un beso.
Relámpago.

Arrástrame bajo tierra mientras suena el trueno
tengo miedo a las tormentas de mi mente
tengo miedo a que me despiertes.

Supongo que te marcharás.
Todos se marchan.

Y yo me quedaré con mi soledad.
Soy la chica con olor a nada.



****

La poesía no da de comer,
la poesía da hambre y derrumba ciudades.



****

Cuando canto exhalo toda oscuridad.
Así reciclo luz.
Dejando que cada sonido sea lo más profundo que sale de mí para que llegue a lo más profundo de ti.

****



CONVERSIÓN

Esbozo en paredes  para que el techo no caiga.
Porque no soportaría verte
entre escombros.

Me enfrento a una página en blanco,
 tan obscena la nada
el vacío nos excita.

A veces me besas con sabor a melancolía.
Avanzar.
Contigo de la mano.

Abrazo a mis monstruos y
me dejan dormir tranquila.

A veces me convierto en alguien que no soy,
pero me basta mirarte unos segundos para regresar.

La extraña que me mira en el espejo desaparece.

Un espacio en el que me siento libre
 de juicios
es sin duda la poesía.



REFUGIOS

El mejor refugio antiaéreo es tu boca,
Porque hay días en los  que sobrevivimos
 a la prima de riesgo
y al aspartamo.

Cuánto le cuesta a occidente respirar
bajo toneladas de ofertas sin iva.
Y no se dan cuenta.

Si pienso en mi madre
pienso en rebeldía
pienso en cómo juntar migas de pan
 y que duren una semana más.

Pienso en ternura y  fortaleza
en gritos histéricos desde la cocina
en comida hecha de amor
que se disuelve en la boca
hasta convertirse
en el sacrificio
de toda una vida.

No me gusta la gente que habla
con indiferencia del amor,
como si fuese una señal de tráfico.

El tiempo tiene las alas cortadas,
cuando se cansa fuma hachís
y se duerme en tus párpados rotos de dolor.

Besar tus labios como si fuesen agujas,
amputamos al amor fatuo.



Iris Almenara. Ombligo, mundo, raíz. 2ª Edición. Ed. Babilonia, 2017

jueves, 25 de mayo de 2017

PAZ Y ALEGRÍA




Paz y alegría.
Yo de ambas carezco.
En la soledad del día
bebo de la fuente del dolor
el  agua dañada del recuerdo.


José Antonio Mora. Paseo por el amor y la muerte. Ed. Corona del Sur, 2017

        















miércoles, 24 de mayo de 2017

“TRAS LAS LUCES...”



Tras las luces y promesas
del reclamo

la misma pregunta:

¿cuánto tienes?
¿cuánto necesitas?
¿a cuánto de ti misma
vas a renunciar?



En: Voces del Extremo: Poesía y Escucha. Valencia, 2017

martes, 23 de mayo de 2017

EL INDIFERENTE



Ese que mira para otro lado
o
que aunque esté en el epicentro de la catástrofe
afirma no ver nada
ese
que se encoje de hombros
y silba
ese que
no siente
más que sus intestinos
ese
que dice ser apolítico
no meterse en líos
no buscar problemas
ese
el indiferente
ni
siquiera temblará
la
madrugada
en
que
llamen a su puerta
y
por supuesto
no
será
el lechero
quien vaya a por él.



En: Voces del Extremo: Poesía y Escucha. Valencia, 2017

lunes, 22 de mayo de 2017

CARNE DE PROCESIÓN




Fueron tiempos de hechizos y deslocalizaciones,
de estiércol y fuegos artificiales.
No sé si os acordáis.

Nosotros,
encorvados y alegres,

procesionábamos delante de las oficinas del paro
[vestidos de nazarenos,
procesionábamos por la mañana y por la tarde,
entre el redoble de los tambores y el estruendo
[de las cornetas,
procesionábamos por las noches también,
cuando las puertas de las oficinas habían sido
[clausuradas
y en sueños sudorosos nos empeñábamos en procesionar.
Bajo la lluvia, bajo la nieve, bajo los arduos
[rayos del sol
procesionábamos.

Procesionábamos
con nuestros propios pies, que descalzos arrastraban
[las cadenas,
procesionábamos
con nuestras propias manos, que ensangrentadas
[manejaban la disciplina,
procesionábamos
con nuestra propia canción, que silenciada se
[adhería a la polvareda.

Éramos carne de procesión.

Nuestros capirotes señalaban arrogantes el cielo,
mas la luz les huía,
nuestros cirios encendidos apenas iluminaban,
nuestros sambenitos devolvían su amarillo festivo
[a los ojos agradecidos de los espectadores,
que deslumbrados apartaban la mirada.

Procesionábamos interminablemente,
delante de las oficinas del paro,
delante de los estadios,
delante de los cuarteles,
delante de las catedrales,
delante de los patíbulos,
delante de las grandes superficies,
delante de los cementerios,
delante de los concesionarios,
delante de los parlamentos,
delante de las fundaciones,
delante de los hospitales,
delante de las cajas de ahorro,
delante de las cárceles,
delante de las administraciones de lotería,
delante de las escuelas,
delante de los parques temáticos,
delante de los manicomios,
delante de las redacciones,
delante de los urinarios,
delante de los zoológicos,
delante de los paraninfos,
delante de las comisarías,
delante de los solares en construcción.
Y procesionábamos delante de nosotros mismos
que nos mirábamos galvanizados y sonrientes por
[debajo del capirote
sin querer comprender.

Sonámbulos durante el día
y durante la noche sonámbulos.
Procesionábamos y procesionábamos
y a nuestras espaldas
no se derrumbaban edificios en llamas,
ni las nubes descargaban torrentes de sangre,
ni surgían del fondo del mar serpientes emplumadas,
ni las mujeres parían entre gritos niños decapitados.

Éramos carne de procesión.

Aquellos tiempos
de verbenas y capitulaciones.

No sé si os acordáis.



En: Voces del Extremo: Poesía y Escucha. Valencia, 2017
Fotografía de Cristina García Rodero

LA HERENCIA






                                                                                       

                                                                                  A Tomasa Meco, in memoriam

Mi madre me enseñó a bordar:
el dedal en el dedo corazón,
usar el hilo en hebras cortas,
me enseñó a hacer vainica doble
y a ordenar la vajilla de porcelana:
primero las bandejas,
después los platos y las copas.
Mi abuela me enseñó a planchar:
el pañuelo de niño se plegaba
en un triángulo, como el de soltera,
solo el de caballero se plegaba
en forma de rectángulo.

–Entonces eres hija de una buena familia.
–No, soy la hija de las criadas.


En: Voces del Extremo: poesía y escucha. Valencia, 2017
Ilustración:  cy twombly

domingo, 21 de mayo de 2017

VOCES DEL EXTREMO: POESÍA Y PACHAMAMA



Ya tenemos el cartel, de la mano, corazón y generosidad de David Trashumante. Voces del Extremo, este año dedicado a la cada vez más dañada y enferma Pachamama echa a andar en su XIX edición. También este año celebramos un modesto homenaje a nuestro querido e impecable guerrero Antonio Martínez i Ferrer, y habrá sorpresas en la gran rave final en la Casa de las Retamas en Isla Canela.

Vamos a ser más de cien poetas, y cuatro días de recitales, conciertos, conferencias y cariño, darnos mucho cariño que en el fondo es de lo que trata todo esto. 

Dentro de un mes avanzaremos el programa ya casi definitivo y justo en dos daremos inicio al festival de poesía más libertario y veterano de la península ibérica, y a más de cuarenta horas de poesía, escucha y amor. Gracias a todos los que año a año lo habéis hecho posible. ¡Seguimos! 

sábado, 20 de mayo de 2017

MÁS CAPITALISMO VERDE



ANEJO 1: “Más capitalismo verde.
Un balance de la Cumbre del clima en Durban”,
por Josep Maria Antentas y Esther Vivas

Se salva a los mercados y no al clima. Así podríamos resumir lo que constata la recién terminada 17ª Conferencia de las Partes (COP 17) de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Durban, Sudáfrica, celebrada del 28 de noviembre al 10 de diciembre [de 2011]. La rápida respuesta que gobiernos e instituciones internacionales dieron al estallido de la crisis económica en 2008 rescatando bancos privados con dinero público contrasta con el inmovilismo frente al cambio climático. Aunque esto no nos debería de sorprender. Tanto en un caso como en otro ganan los mismos: los mercados y sus gobiernos cómplices.

En la “cumbre del clima” de Durban dos han sido los temas centrales: el futuro del Protocolo de Kioto, que concluye en 2012, y la capacidad para establecer mecanismos en la reducción de emisiones; y la puesta en marcha del Fondo Verde para el Clima, aprobado en la anterior cumbre de Cancún [diciembre de 2010], con el objetivo teórico de apoyar a los países pobres en la mitigación y la adaptación al cambio climático.

Tras Durban podemos afirmar que un segundo periodo del Protocolo de Kioto ha quedado vacío de contenido: se pospone una acción real hasta el 2020 y se rechaza cualquier tipo de instrumento que obligue a la reducción de emisiones. Así lo han querido los representantes de los países más contaminantes con Estados Unidos a la cabeza quienes abogaban por un acuerdo de reducciones voluntarias y rechazan cualquier tipo de mecanismo vinculante. Pero si el Protocolo de Kioto ya era insuficiente, y de aplicarse evitaba sólo 0,1º centígrados de calentamiento global, ahora vamos de mal en peor.

En torno al Fondo Verde para el Clima, si en un primer momento los países ricos se comprometieron a aportar 30 mil millones de dólares en 2012 y 100 mil millones anuales para 2020, cifras que de todos modos se consideran insuficientes, la procedencia de estos fondos públicos ha quedado por determinar mientras se abren las puertas a la inversión privada y a la gestión del Banco Mundial. Como han señalado organizaciones sociales se trata de una estrategia para “convertir el Fondo Verde para el Clima en un Fondo Empresarial Codicioso”. Una vez más se pretende hacer negocio con el clima y la contaminación medioambiental.

Otro ejemplo de esta mercantilización del clima ha sido el aval de la ONU a la captura y almacenamiento de CO2 como Mecanismo de Desarrollo Limpio, que no pretende reducir las emisiones y que agudizaría la crisis ambiental, especialmente en los países del Sur candidatos a futuros cementerios de CO2.

Así, los resultados de la cumbre apuntan a más capitalismo verde. Como indicaba el activista e intelectual surafricano Patrick Bond: “La tendencia a mercantilizar la naturaleza se ha convertido en el punto de vista filosófico dominante en la gobernanza mundial medioambiental”. En Durban se repite el guión de cumbres anteriores como la de Cancún 2010, Copenhague 2009... donde los intereses de las grandes multinacionales, de las instituciones internacionales y de las élites financieras, tanto del Norte como del Sur, se anteponen a las necesidades colectivas de la gente y al futuro del planeta.

En Durban estaba en juego nuestro futuro pero también nuestro presente. Los estragos del cambio climático están teniendo ya sus efectos: liberación de millones de toneladas de metano del Ártico, un gas veinte veces más potente que el CO2 desde el punto de vista del calentamiento atmosférico; derretimiento de los glaciares y de los mantos de hielo que aumenta el nivel del mar. Unos efectos que incrementan el número de migraciones forzadas. Si en 1995 había alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, hoy esta cifra se ha doblado, 50 millones, y en el 2050 ésta podría ascender a entre 200 y mil millones de desplazados.

Todo apunta a que nos dirigimos hacia un calentamiento global descontrolado superior a los 2ºC, y que podría rondar los 4ºC, para finales de siglo, lo que desencadenaría muy probablemente, según los científicos, impactos inmanejables, como la subida de varios metros del nivel del mar. No podemos esperar hasta el año 2020 para empezar a tomar medidas reales.

Pero frente a la falta de voluntad política para acabar con el cambio climático, las resistencias no callan. Y emulando a Occupy Wall Street y a la ola de indignación que recorre Europa y el mundo, varios activistas y movimientos sociales se han encontrado diariamente en un foro a pocos metros del centro de convenciones oficiales bajo el lema ‘Occupy COP17’. Este punto de encuentro ha reunido desde mujeres campesinas que luchan por sus derechos hasta representantes oficiales de pequeños estados isleños como las islas Seychelles, Granada o Nauru amenazados por una subida inminente del nivel del mar, pasando por activistas contra la deuda externa que reclaman el reconocimiento y la restitución de una deuda ecológica del Norte respecto al Sur.

El movimiento por la justicia climática señala cómo, frente a la mercantilización de la naturaleza y los bienes comunes, es necesario anteponer nuestras vidas y el planeta. El capitalismo se ha demostrado incapaz de dar respuesta al callejón sin salida al que su lógica productivista, cortoplacista y depredadora nos ha conducido. Si no queremos que el clima cambie hay que cambiar radicalmente este sistema. Pero los resultados de Durban apuntan en otra dirección. El reconocido activista ecologista nigeriano Nnimmo Bassey lo dejaba bien claro con estas palabras: “Esta cumbre ha amplificado el apartheid climático, donde el 1% más rico del mundo ha decidido que es aceptable sacrificar al 99% restante”[1].






[1] Artículo en Público, 13 de diciembre de 2011.

En: Jorge Riechmann. Ética extramuros. Ediciones de la UAM

viernes, 19 de mayo de 2017

LA CIVILIZACIÓN COMO “ASUNTO DE PROTECCIÓN MAFIOSA"




“La experiencia de la domesticación [de animales no humanos] demostró que, sometidos a presión, los seres vivos eran capaces de una amplia gama de comportamientos y temperamentos y podía lograrse de ellos que contribuyeran a su propia esclavización y se sintieran incluso apegados a los dueños que los maltrataban. Pocos se daban cuenta de cómo el dueño de esclavos era a menudo esclavizado por su víctima. En efecto, los seres humanos comenzaron a intentar domesticarse entre sí pronto, y a reproducirse para la subordinación y el dominio. Cuando aprendieron a domesticar también las plantas, se convirtieron en las primeras víctimas de su invento. Una vez que se dedicaron a arar y acaparar sus cosechas, a tejer y a cocinar en pucheros, una vez que se especializaron en diferentes trabajos de artesanía, se vieron obligados a trabajar para una minoría resuelta a monopolizar las cosas buenas de la vida, terratenientes que organizaban el riego, sacerdotes que hacían caer la lluvia y guerreros que protegían de los vecinos merodeadores. La primera teología de la que tenemos noticia, la de Sumeria, afirmaba que los seres humanos habían sido creados expresamente para liberar a los dioses de la necesidad de trabajar para su sustento y que, si no lo hacían, serían castigados con diluvios, sequías y hambrunas. Pronto, los reyes se declararon dioses y los sacerdotes exigieron un precio cada vez más alto por sus consuelos, tomando posesión de lotes de tierra cada vez más extensos. Los nobles y las partidas de guerreros intimidaban a quienes preparaban la tierra, perdonándoles la vida sólo a cambio de una parte de su producto, imponiendo una tregua a su violencia a cambio de la ayuda en el pillaje de países extranjeros. Así, una elite acumuló el poder que le permitiría vivir con gran lujo y estimular el florecimiento de las artes; pero, para muchos, la civilización era poco más que un asunto de protección mafiosa.”
Thedore Zeldin, Historia íntima de la humanidad, Plataforma Editorial, Barcelona 2014, p. 156 (el original en inglés es de 1996).


Extraído de: Jorge Riechmann. Ética extramuros. Ediciones de la UAM


jueves, 18 de mayo de 2017

ÉTICA EXTRAMUROS -fragmentos-



Señala Rafael Argullol que él entiende por modernidad “una sociedad cohesionada alrededor de lo ilustrado y de lo humanístico”, en el marco de una reflexión sobre la dificultad de España para acceder a esa clase de modernidad civilizada (en sentido normativo). “La primera frustración se da hace 500 años, en el momento en el que España estaba en grandes condiciones de recibir el humanismo italiano. La expulsión de los judíos elimina prácticamente a todos los que están vinculados con la palabra, a los que sabían leer y escribir. Por eso lo que llamamos el siglo de oro español no es el umbral de algo sino es un canto de cisne. Esta es la diferencia entre Calderón y Lope de Vega, que cierran, o Shakespeare, que abre. Tres grandes nombres, pero dos cierran y el otro abre.

Una segunda frustración muy clara fue la segunda mitad del siglo XVIII, cuando los ilustrados tipo Jovellanos intentan de nuevo la modernización que acaba con la guerra de Independencia y el regreso de Fernando VII. La gran visualización de eso sería la obra de Goya. Hay un nuevo intento a principios del siglo XX que culminaría en los años treinta y se frustra con la Guerra Civil. Hubo un nuevo intento después de la reinstauración de la democracia y que parece que se ha ido frustrando en los últimos años del siglo XX y principios del XXI. Como si fuera una especie de ritornello de la incapacidad de crear una conciencia moderna en el sentido ilustrado, eso en España se manifiesta popularmente a través de algo que ya habían captado Cervantes, Goya, Valle-Inclán, que es la ignorancia autosatisfecha. (…) No sé si fue Moratín o Jovellanos el que se desesperaba en su época al ver que mientras en Europa se construían bibliotecas, observatorios etcétera, en España, creo que en el ciclo vital de Goya se construyeron 300 ó 400 plazas de toros. Por tanto, eso viene de lejos…” Rafael Argullol, “Vivimos en un vértigo autoinmovilizador” (entrevista), eldiario.es, 19 de junio de 2015 (http://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/Rafael-Argullol-Vivimos-vertigo-inmovilizador_6_400419972.html ).



Jorge Riechmann. Ética extramuros. Ediciones de la UAM, 2017

miércoles, 17 de mayo de 2017

3 fragmentos de ÉTICA EXTRAMUROS de JORGE RIECHMANN



Todo indica que hoy el colapso es más probable que una transición razonable a la sustentabilidad

Ya no es realista esperar una transición planificada y suave hacia una economía post-carbono, o –de manera más general-- hacia una sociedad sustentable. Será una verdadera revolución ecosocialista… o el caos climático. En su libro de 2014 Esto lo cambia todo, Naomi Klein indica que si el problema del cambio climático se hubiera abordado seriamente en la década de 1960, cuando los científicos ya estaban planteando a fondo la cuestión, o incluso a finales de los ochenta y comienzos de los noventa, cuando el gran climatólogo James Hansen expuso su famoso testimonio sobre el calentamiento global ante el Congreso de EEUU, cuando se creó el IPCC y cuando se elaboró el Procolo de Kioto –entonces el problema se podría quizá haber abordado mediante reformas graduales. En ese momento histórico, sugiere Naomi Klein, aún habría sido posible reducir las emisiones al menos un 2% al año, sin tocar los grandes resortes del sistema.

Climatólogos como Kevin Anderson, director adjunto del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático en Gran Bretaña, señalan que ya hemos perdido la oportunidad para realizar cambios graduales: los países ricos tendrían que reducir sus emisiones entre un 8 y un 10% al año.

“Tal vez, durante la Cumbre sobre la Tierra de 1992, o incluso en el cambio de milenio, el nivel de los dos grados centígrados [con respecto a las temperaturas preindustriales] podrían haberse logrado a través de significativos cambios evolutivos en el marco de la hegemonía política y económica existentes. Pero el cambio climático es un asunto acumulativo. Ahora, en 2013, desde nuestras naciones altamente emisoras (post-) industriales nos enfrentamos a un panorama muy diferente. Nuestro constante y colectivo despilfarro de carbono ha desperdiciado toda oportunidad de un ‘cambio evolutivo’ realista para alcanzar nuestro anterior (y más amplio) objetivo de los dos grados. Hoy, después de dos décadas de promesas y mentiras, lo que queda del objetivo de los dos grados exige un cambio revolucionario de la hegemonía política y económica[1] (la negrita es del propio Anderson).

La investigación sobre los colapsos que sufrieron culturas y civilizaciones antiguas apunta a que las soluciones para problemas de escasez de recursos –energía sobre todo— tienden a crear sistemas aún más complejos, y asociado con esta mayor complejidad va un mayor uso –directo e indirecto— de energía.[2]

Como bien indican Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes en esa obra monumental que es En la espiral de la energía, una transición ordenada hacia la sustentabilidad (incluyendo una rápida transición energética hacia las renovables) sólo sería realista en un escenario de fuerte planificación (no necesariamente centralizada) y elevada conciencia social, a escala mundial o casi. Y eso no va a producirse a la escala y con la velocidad que se requiere.[3]

Todo indica que hoy el colapso es más probable que una transición razonable a la sustentabilidad.[4] Vamos hacia “un colapso caótico del capitalismo global”.[5]

¿UNA GOBERNANZA GLOBAL DÉBIL?
Hay quien dice que tenemos una débil gobernanza global y que no se podía esperar más [de la COP 21 en París, en diciembre de 2015]. Pero no es cierto. Cuando los estados se reúnen para favorecer el comercio global, a través de acuerdos de liberalización económica como el CETA, entre EEUU y Canadá, el NAFTA o el TTIP que ahora se negocia entre EEUU y Europa, se demuestra que la gobernanza mundial es fuerte, si bien en favor de los intereses de las grandes compañías y en detrimento de la propia democracia. Estos acuerdos incluyen mecanismos de verificación, tribunales de arbitraje privados y medidas sancionadoras. Y basta un ejemplo para comprobarlo, reciente, y que pone de manifiesto la contradicción entre el objetivo de dejar bajo tierra la mayor parte de reservas fósiles por explotar, especialmente las más contaminantes, y los intereses económicos. La empresa TRANSCANADÁ, acaba de denunciar al gobierno de EEUU ante el tribunal estatal del Estado de Texas y el tribunal de arbitraje privado del CETA, por impedir la aprobación del proyecto de oleoducto que debe transportar el petróleo de arenas bituminosas de Alberta hasta la costa oeste de EEUU para ser exportado a Europa. EEUU con toda seguridad se enfrenta a una sanción y deberá autorizar este oleoducto, contra el que el movimiento por el Clima lleva luchando desde hace una década y que Obama ya se comprometió a paralizar en su programa de la primera investidura presidencial. Los gobiernos que no se ponen de acuerdo para afrontar las amenazas a la vida en el planeta se ponen de acuerdo para dejar en manos privadas la derogación de medidas regulatorias que puedan atentar contra sus negocios. En la práctica EEUU y Europa están de acuerdo en que los negocios prevalecen sobre las políticas sociales y ambientales, y que la política económica debe quedar fuera de la decisión política democrática. Dejan el arbitraje de sus políticas económicas, sociales y ambientales en manos de tribunales de arbitraje privados atentos a que no se pongan obstáculos a los negocios globales.

Esteban de Manuel Jerez, “¿Después de París qué?”, en su blog Construyendo la nueva Sevilla, 21 de enero de 2016; http://www.sevilladirecto.com/blog/despues-de-paris-que/

Un retraso de decenios

Si lanzamos hacia atrás una mirada histórica, y contemplamos los estragos que han padecido diversas sociedades --pensemos en el ascenso del nazismo o en nuestra guerra civil española, por ejemplo--, a toro pasado nos preguntamos: ¿cómo fue posible? Si se veían venir esos males, ¿por qué no se actuó eficazmente para contrarrestarlos? Pero ahora mismo están gestándose las catástrofes de mañana, y no somos lo bastante diligentes en escrutar sus signos para intentar prevenirlas...

“La carrera por el beneficio y la acumulación capitalista (ambas cosas van de la mano) nos llevan con la cabeza gacha hacia una catástrofe irreversible y de una amplitud que no podemos ni imaginar. Para reducir las emisiones y después suprimirlas totalmente urge implantar una planificación ecosocialista, que exige ante todo la expropiación de sectores de la energía y del crédito, sin indemnización ni recompra. Sin esto, la catástrofe climática hundirá a la humanidad en una barbarie ante la cual las dos guerras mundiales del siglo XX, la colonización y el nazismo parecerán simples ejercicios de aficionados.”[6]

Necesitamos una reflexión radical sobre el cambio climático, que supere la tentación de poner parches sobre los síntomas del problema y aborde las causas: el insostenible modelo de producción y consumo. No se puede hablar de cambio climático sin hablar de capitalismo. Incluso los editoriales de prensa en el centro del Imperio del Norte lo dicen ya con toda claridad: “Debemos cambiar radicalmente nuestra forma de vivir y trabajar, con la certeza de que es la única oportunidad de poner coto a un cambio radical en la naturaleza.”[7]

En lo que se refiere al cambio climático, en el segundo decenio del siglo XXI la situación es verdaderamente aterradora. Observadores científicos tan cualificados como Carlos Duarte avisan: cabe que estemos a punto de disparar una serie de mecanismos de cambio abrupto (tipping points), cada uno de ellos con consecuencias globales, que podrían ir encadenándose en un “efecto dominó” con claro riesgo de cambio climático incontrolable y catastrófico.

“De los 14 elementos capaces de causar inestabilidades y cambios abruptos en el planeta, seis se encuentra en el Ártico. Lo que allá ocurra tendrá consecuencias globales. Las observaciones de pérdida de hielo en el océano Ártico muestran una reducción de la capa helada más rápida que la que cualquiera de los modelos climáticos actuales es capaz de reproducir. Modelos recientes indican que la pérdida de hielo en Groenlandia se puede disparar con un calentamiento climático de 1,5 grados centígrados, más de un grado por debajo de lo que considera el IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático), lo que sitúa dicho fenómeno peligroso mucho más cercano a nosotros de lo que se esperaba. Nuestras acciones en los próximos cinco años determinarán si cruzaremos ese umbral de cambio climático de riesgo.”[8]

¡Los próximos cinco años: 2011-2016! Charles Bolden, responsable de la NASA sobre cambio climático, señalaba en un comunicado de enero de 2016 que “el cambio climático es el desafío de nuestra generación”,[9] pero eso es echar mal las cuentas: ¡ya lo era de la generación anterior! Llevamos un retraso de decenios en la acción eficaz para contrarrestar la crisis socioecológica planetaria (a veces designada con el eufemismo de “cambio global”). La creación del Programa Mundial sobre el Clima, y la publicación de Los límites del crecimiento –el primero de los informes del Club de Roma--, tuvo lugar en 1972: no en esta legislatura ni en la legislatura anterior. No podemos permitirnos seguir perdiendo el tiempo.

Indica Ferrán Puig Vilar que la responsabilidad histórica de las generaciones presentes es enorme. Como en otras dimensiones de la crisis socioecológica, se nos escapa la rapidez de los cambios movidos por dinámicas de crecimiento exponencial: nuestra intuición no está a la altura.

“En los últimos treinta años [1980-2010, aproximadamente] se ha emitido a la atmósfera una cantidad de GEI equivalente a la mitad de la emitida en toda la historia de la humanidad. Es muy probable que, veinte o treinta años antes del final del siglo pasado, hubiéramos estado a tiempo de encontrar una trayectoria colectiva en términos de emisiones que hubiera impedido llegar hasta aquí, cuando las respuestas ya no pueden ser incrementales y no se producirán, en su caso, sin severos sacrificios. (…) Que todo esto podía ocurrir se sabe desde hace más de cincuenta años, pues ya el presidente Lyndon B. Johnson advirtió del peligro en el Congreso de los EEUU en los años sesenta [del siglo XX]. Sin embargo, décadas de negacionismo sofisticadamente organizado y de freno al pensamiento sistémico como elementos de la expansión ultraliberal programada nos han llevado hasta aquí.”[10]

En un artículo de análisis sobre la situación política estadounidense, Norman Birnbaum decía que los “progresistas” de EEUU (vale decir, más o menos, los socialdemócratas europeos… si no olvidamos que en la Europa de comienzos del siglo XXI prácticamente no hay socialdemocracia) tienen “una larga lucha por delante”.[11] A la luz de los cambios necesarios para proteger el clima, podríamos formular algo semejante: necesitaríamos hacer acopio de paciencia histórica para luchar largamente por cambiar valores, prácticas, instituciones, economías, políticas… Pero la pregunta trágica que no podemos dejar de plantear es: ¿tendremos tiempo para largas luchas?

Enzo Tiezzi tituló un valioso libro suyo Tiempos históricos, tiempos biológicos. Durante casi la totalidad de la historia humana tuvo sentido suponer que los tiempos históricos eran extraordinariamente rápidos en comparación con los tiempos biológicos y geológicos. Hoy se ha producido una dramática inversión: en lo que se refiere a degradaciones como la que está sufriendo la estabilidad climática (o la diversidad biológica), los tiempos biológicos son muy rápidos y los histórico-políticos demasiado lentos.


¿Qué hacer? Después de la COP 21 en París

Lo que necesitamos es un gigantesco movimiento de masas anticapitalista a escala mundial, orientado por nociones de justicia climática, supervivencia y sustentabilidad, aunque –como sugiere Naomi Klein— “la verdadera apuesta no consiste tanto en poner en pie un gigantesco movimiento totalmente nuevo sino en lanzar pasarelas entre las organizaciones ya existentes. (…) Espero que haya convergencia entre el movimiento obrero, el movimiento contra la austeridad y los movimientos ecologistas para una acción justa y concertada a favor del abandono de las energías fósiles.”[12]

Climatólogos de primera línea como James Hansen no tiran la toalla: estiman que si EEUU y China se pusiesen de acuerdo para implantar un impuesto al carbono suficientemente fuerte, de manera coordinada, el resto del mundo no tendría otra opción que adherirse a este acuerdo. Y esto tendría una importancia mayor que nada de lo que finalmente salga de las negociaciones de NN.UU. en la COP 21 de París, en diciembre de 2015. [13]

Otro climatólogo de primera línea, Veerabhadran Ramanathan (profesor de Ciencias Climáticas y Atmosféricas de la Scripps Institution of Oceanography de la Universidad de California), llama la atención sobre los otros gases de “efecto invernadero” además del dióxido de carbono: una tonelada de clorofluorocarbonos (CFC) es equivalente a 10.000 toneladas de CO2 en cuanto a su poder de calentamiento. Por eso, sería posible una acción a corto plazo para ganar tiempo: “Reduciendo las emisiones de metano en un 50%, de hollín en un 90% y dejando de usar del todo los HFCs, en 2030 habremos reducido a la mitad el calentamiento previsto para los próximos 35 años. Reducir las emisiones de estos contaminantes de vida corta tendrá un impacto inmediato y puede ralentizar enormemente el calentamiento global de aquí a unas décadas. Esto nos daría un tiempo que necesitamos desesperadamente para cambiar radicalmente nuestra dieta energética…”[14]

¿QUÉ HACER? ALGUNAS IDEAS PARA LA ACCIÓN SOCIAL,
TRATANDO DE ORGANIZAR UN MOVIMIENTO MUNDIAL
MÁS ALLÁ DE LA COP 21 (PARÍS, DICIEMBRE DE 2015)

  • Una idea básica: París (en diciembre de 2015) es sólo una etapa, hay que construir un movimiento con fuertes raíces locales y con la vista puesta en plazos más largos.
  • Un movimiento que no trate sólo de la protección del clima como una “cuestión ambiental”: sino que consiga ligar en la conciencia de la gente (como de hecho lo están en la realidad) las cuestiones de empleo, migraciones, energía, agricultura, alimentación…
  • Lo queramos o no, por las buenas o por las malas, habrá decrecimiento material y energético. Y entonces, o vamos a políticas de redistribución e igualdad, o nos adentraremos aún más en un mundo caníbal, crecientemente fascistizado.
  • También, lo queramos o no, habrá calentamiento climático –ya lo hay- en un nivel aún por determinar. Las cuestiones de adaptación se vuelven cada vez más perentorias. Michel Jarraud, secretario general de la OMM, al presentar en noviembre de 2015 el último informe de esa entidad sobre la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera advirtió: "Hay que limitar el cambio climático a un nivel al que podamos adaptarnos. No podemos evitarlo completamente, pero sí podemos limitarlo; podremos adaptarnos a las consecuencias más importantes y evitar otras, porque ya tenemos fenómenos irreversibles, como el aumento del nivel de la mar, la acidificación o los fenómenos extremos". (Pueden consultarse sus declaraciones en http://www.lavanguardia.com/vida/20151109/54439682344/cantidad-de-gases-de-efecto-invernadero-en-la-atmosfera-bate-record-en-2014 )
  • La solución no está en los Gobiernos ni en las grandes empresas: lo que se está negociando en las COP y otros foros es cada vez peor.
  • Hay multitud de luchas locales y de “ecologismo de los pobres” que objetivamente son anti-calentamiento global (aunque no siempre lo sean en la intención de los movimientos populares que las impulsan). Así, por ejemplo, las luchas contra el fracking o fractura hidráulica, o a favor del transporte público, o contra la expulsión de los pueblos originarios de sus tierras ancestrales… Se trata aquí de fortalecer estas luchas y federarlas.
  • Interpelar directamente a los sindicatos de clase y trabajar con sus sectores más sensibles.
  • Interpelar directamente a las Iglesias y trabajar con los sectores de iglesia de base (cf. la encíclica “ecosocialista” del Papa Francisco en junio de 2015, Laudato Sii).[15]
  • Apelar a la cuestión intergeneracional: ¿por qué hay asociaciones de Madres Contra la Droga y no Madres –y Padres- Contra el Cambio Climático?
  • Alianzas transversales entre distintos movimientos sociales (movimientos obreros, movimientos ecologistas, campesinos, pueblos indígenas…) en torno a objetivos compartidos: por ejemplo, iniciativas de relocalización de la producción y el consumo.
  • Iniciativas de cambio personal: renunciar al automóvil privado, dejar de consumir carne…


Sobre las perspectivas de acción pos-París es útil el libro colectivo Paths Beyond Paris: Movements, Action and Solidarity Towards Climate Justice, diciembre de 2015. Puede descargarse en http://www.carbontradewatch.org/articles/paths-beyond-paris-movements-action-and-solidarity-towards-climate-justice.html



[1] Citado en Naomi Klein, “Por qué necesitamos una eco-revolución”, sin permiso, 17 de noviembre de 2013. Puede consultarse en http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=6430
[2] Véase Joseph A. Tainter, The Collapse of Complex Societies, Cambrige University Press, Nueva York 1988; así como Jared Diamond, Jared Diamond Colapso. Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen, Debate, Barcelona 2006.
[3] Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes, En la espiral de la energía (vol. 2), Libros en Acción, Madrid 2014, p. 204.
[4] Joseph A. Tainter, “Energy, complexity and sustentability: a historical perspective”. Environmental Innovation and Societal Transitions 1, 2011. Véase también Anthony D. Barnosky y otros, “Approaching a state shift in Earth’s biosphere”, Nature vol. 486, del 7 de junio de 2012.
[5] Fernández Durán y González Reyes, op. cit., p. 196 del segundo volumen de la obra.
[6] Daniel Tanuro, “Informe del GIEC: diagnóstico muy grave, soluciones inútiles”, en la web de Viento Sur, 8 de abril de 2014. El original puede consultarse en http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article31539
[7] Editorial “Broken ice in Antarctica”, The New York Times, 28 de marzo de 2008.
[8] Carlos M. Duarte y Guiomar Duarte Agustí, “La paradoja del Ártico”, El País, 23 de febrero de 2011. Recordemos algunos entre esos posibles cambios bruscos y no lineales: 1. Colapso de la circulación termohalina del Atlántico Norte (“corriente del Golfo”), lo que podría causar un notable enfriamiento del norte y el oeste de Europa. 2. Emisión de grandes cantidades de metano generadas por los hidratos de gas natural hoy fijados en los océanos, lagos profundos y sedimentos polares, lo que retroalimentaría el calentamiento del planeta (el metano es un gas de “efecto invernadero” 25 veces más potente que el dióxido de carbono). 3. Fusión de los hielos de Groenlandia, lo que provocaría una subida del nivel del mar de unos siete metros. 4. Colapso de los ecosistemas marinos (por encima de cierto nivel de calentamiento oceánico habría extinción masiva de algas, con su capacidad de reducir el nivel de dióxido de carbono y crear nubes blancas que reflejan la luz del sol), que probablemente originaría una brusca subida de las temperaturas promedio en más de 5ºC.
[9] Manuel Planelles, “2015 fue el año más cálido desde que arrancaron los registros en 1880”, El País, 21 de enero de 2016; http://internacional.elpais.com/internacional/2016/01/20/actualidad/1453307538_631471.html
[10] Ferrán Puig Vilar, “¿Reducir emisiones para combatir el cambio climático? Depende”, en mientras tanto 117 (monográfico sobre Los límites del crecimiento: crisis energética y cambio climático), Barcelona 2012, p. 113.
[11] Norman Birnbaum, “Una larga lucha por delante”, El País, 25 de abril de 2011.
[12] Entrevista con Naomi Klein (“Cambiar o desaparecer: el nuevo combate de Naomi Klein”) en Sin Permiso, 5 de abril de 2015.
[13] Eric Holthaus, “The point of no return: climate change nightmares are already here”, Rolling Stone, 5 de agosto de 2015 (http://www.rollingstone.com/politics/news/the-point-of-no-return-climate-change-nightmares-are-already-here-20150805)



Jorge Riechmann. Ética extramuros. UAM Ediciones, 2017