documentos de pensamiento radical

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domingo, 26 de noviembre de 2017

2 poemas de POEMAS PARA ABLANDAR LAS ROCAS de GUILLERMO VEGA ZARAGOZA



Vaivén

Para la Gab, que dice que nunca le han escrito un poema

I

mira si seré pendejo o despistado
que en este islote
no sé distinguir el sur del norte
tus vaivenes
me hacen sentir como una bicicleta
colgada del techo
con las ruedas al revés

me encabronas con una impaciente ternura
no he aprendido cómo acercarme a ti
erizo de piel suave y tostada
no sé descifrar tus acertijos
a veces tan ingenuos
como cuando te desatas el pelo
(siempre a las 11
te he tomado el tiempo)
y cae como cascada que se confunde con la noche

me gusta esto de saberme rodeado de agua
por los cuatro costados
no importa hacia dónde camine
siempre me voy a encontrar contigo
miro el mar y te veo
miro el puente y te veo
miro el atardecer y te veo
miro los barcos y te veo
pero no sé si van o vienen
igual que tú
es tan así
que no quiero mirarte y de todos modos te veo

eres una enfermedad
una especie de chancro delicioso
que se me ha metido en las entrañas
y del que no tengo intenciones de curarme

¿a quién chingados se le ocurre ser quien eres?
(y es que al parecer nomás con palabrotas entiendes)

esto me han dicho:
todos ustedes los poetas
nomás escriben de lo que no tienen
si quieren algo
pues nomás estiren la mano y agárrenlo
y dejen de estar fregando”
trasciende la psicología”
me dijeron.
no lo entiendo.
¿cómo voy a trascenderla si yo soy yo
y no me puedo dejar?
claro
ahora caigo
de eso se trata:
dejar de ser yo
para ser tú
para ser otro
para ser nosotros
para eso aún no estamos preparados.

(a estas alturas has de estar pensando:
este es un pendejo”)

todos estos días
dos palomas se la pasan zureando en la ventana
se pasean sobre la barda
van y vienen
persiguiéndose
así como tú
diminuto vendaval oscuro



II

mira si seré pendejo o despistado
que no me había enterado que vives
a cuatro cuadras de distancia
ahora ya sé dónde está tu casa
para ir a apedrearla
¿que por qué?
nomás de huevos
a ver si así despiertas de una vez
y dejas de hacerte la pinche víctima
(éste será el poema
con más palabrotas que haya escrito)

me caga que te ningunees
me caga que no valores lo que haces
me caga
(no me discutas
carajo)
que no sepas ya que eres tan grande
que desde hace un buen rato
este islote te ha quedado chico
para todo el mujerón que eres
que has sido
y que vas a ser

poeta maldita
maldita poeta de libritos a 200 pesos
deja de compadecerte y lánzate al abismo
(ya sabes que del madrazo no te salvas)
pero en una de ésas aprendes a volar solita
sin tener que cortarte las venas

otras cosas que me cagan:
que naciste en el norte pero en realidad eres del sur
(me confunde y me encabrona)
que te pongas vestiditos que dejan al descubierto
tus brazos y tus piernas
(voy a cortártelos para comérmelos)
que hagas lo que te da tu regalada gana
sin pedirle permiso a nadie
ni pedir disculpas por las barbaridades que profieres

me caga no haber escrito aquel cuento juntos
me caga no entender lo que debería haber entendido
me caga que esto ya ni es poesía sino puro
pinche desahogo
me caga mirarte y saberte tan lejos
(ahí vas con la psicología)

está bien
voy a dejar de quejarme
voy a estirar la mano y tomar lo que quiero
y dejar de escribir esto porque no te tengo



III

mira si seré pendejo o despistado
que creo que es poesía cualquier cosa que escribo

me voy a sentar a esperar a que me escribas un poema
donde me pidas que regrese o que no me vaya
me voy a sentar a esperar a que regreses
a que te vayas y regreses
en uno más de tus vaivenes interminables

desde aquí
es imposible escapar del sol
del mar y del amor
(me había prometido
no mencionar esa palabra en este poema)
de la mierda y la estupidez
del desaire y el abandono
del terror y la soberbia
del dolor y la ternura
del padre y de la madre
(yo por eso ya me deshice de ellos
bien muertos y enterrados que están)
escapar de uno mismo


desde este lado de la ventana
sólo se ve la pared y las palomas encima
persiguiéndose
zureando agobiadas
como si agonizaran
(qué ganas de degollar palomas
qué ganas de degollar puercos
qué ganas de degollar hombres)

desde aquí escucho las campanas
los cantos de la iglesia
con este calor
hace rato que dios se mudó a otro lado
y nadie parece haberse dado cuenta

en este abismo al que nos lanzan las madres inconcientes
sólo dos cosas nos quedan por hacer
sobrevivir y sobrevivir
el suicidio es una forma poco elegante
de expresar el asco que sentimos
prefiero la capitulación lenta
pero efectiva
de la podrida existencia


Hay mujeres

Hay mujeres
que llegan tarde
que piden disculpas
que te invitan un café a las doce
que venden libros
que te cuentan su vida a la hora de la comida
que se divorciaron
que se casaron con el hombre perfecto
que enviudaron
que tienen hijos preciosos
que son dispersas y despistadas
y se enamoran de poetas

Hay mujeres
que te encuentras en la calle por casualidad
que te invitan a cenar a su casa
que se dejan masajear en la madrugada
que reciben llamadas de amor a deshoras
que se invitan solas a comer
que se van a la mitad de las fiestas
con todo y su cabello ensortijado
por las que mandarías todo al diablo
con las que quisieras compartir la vida
de las que te enamoras sin remedio

Hay mujeres
que no quieren regresar a su casa
que te piden asilo en tu cuarto de hotel
que te miran tiernamente
que tienen retortijones inoportunos
que sonríen hermosamente
que se dejan besar por hombres solos
que se fotografían contigo
y salen enamoradas de ti en esas fotos
que pasan la noche contigo
que se arrepienten de lo que acaban de hacer
que te abandonan antes del amanecer
que te piden que las olvides
y regresan y te vuelven a besar
que te despiden en la terminal de autobuses
que te piden de nuevo que las olvides
y a las dos horas ya te están volviendo a llamar

Hay mujeres
a las que les hablas a diario
por las que no puedes dormir
que se ven preciosas en la tele
que les encanta lo que escribes
que te presumen con sus amigas
que se la pasan pensando en ti
y se enamoran perdidamente
que te invitan a que las veas trabajar
de las que todos están enamorados
que te llevan a comer con sus papás
que les compran pinturas a los principitos
que tienen bellas princesas como hijas
que regresan con otro que se llama igual que tú
por las que viajas diez horas para verlas
que te llevan a moteles pero no dejan que las beses
que tienen miedo de enamorarse
de enloquecer un poco
de perder su estabilidad
de no cumplir a la perfección su papel de madre
que prefieren tener a su lado un ujier
que a un hombre de verdad

Hay mujeres
a las que les escribes poemas en la madrugada
a las que quieres ver todos los días
por las que dejas botado el trabajo
que te llevan a dormir a sus casas
que te arropan y te cuentan cuentos
que te regalan chocolates
que se duermen mientras manejan en la carretera
a las que les recitas poemas de Sabines
que tienen secretos que sólo te cuentan a ti
que te dejan a mitad de la calle
que te envían mensajes a la misma hora
en que tú se los mandas a ellas
que se pierden al manejar en la ciudad
que no te responden el teléfono

Hay mujeres
que te visitan muy temprano los domingos
y te abandonan muy temprano los domingos
que te dejan su aroma entre los dedos
a las que les escribes cartas de despedida
que responden de inmediato
porque siempre quieren tener la última palabra
que te abandonan como un juguete roto en el parque
y las vas a desear toda la vida

Yo las he conocido a todas y todas tienen el mismo nombre



Guillermo Vega Zaragoza. Poemas para ablandar a las rocas. Abismos casa editorial, 2016

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